Ansiedad y estrés: un tema de prioridades

Es frecuente escuchar hoy en día la frase de “No tengo tiempo para nada”, “Voy siempre pillado”, “Tengo prisa”, “Tengo muchas cosas que hacer…”

La prisa y el correr de un lado a otro en muchos casos se han convertido en una forma de vida. En mi consulta de psicólogo en Majadahonda atiendo este síndrome del estrés y la ansiedad de forma muy frecuente.  Las personas se sienten como atrapadas en sus vidas, es como si continuamente tuvieran que estar cumpliendo los mandatos de alguien. Los síntomas son la sensación de estrechez interior, de inquietud y de urgencia por hacer algo o llegar a algún sitio. La persona  puede hacer muchas cosas pero es como si estás no le llenaran, como si siempre quedara un anhelo en el horizonte lejano y pendiente por conquistar.

Aunque a en ocasiones a un nivel inconsciente la persona siente que su existencia se ha vuelto  grisácea y vacía. Desde esta perspectiva, hasta el propio ocio puede ser invadido por este ansia devoradora de cumplir objetivos y tener el tiempo controlado.

Uno de los aspectos que a mi forma de ver influyen en este esquema de vida es que no existe una jerarquización clara y definida de las prioridades vitales. Sin esta referencia la persona puede estar en todo en nada a la vez. Podríamos decir que se disuelve o se dispersa en el cumulo de actividades de su vida.

A nivel interno es como si la persona  hiciera cosas pero la esencia misma de la persona no estuviera en las cosas. Es un hacer sin el sentido y coherencia de haber sido realmente elegidos desde la esencia de la persona. Un hacer sin corazón.

Mi invitación es llevar a la persona a un lugar profundo y radical –en el sentido de ir a la raíz—de preguntarse. ¿Qué es lo realmente importante en mi vida? ¿Qué es aquello que llena mi vida y me hace feliz?.

Esta pregunta puede asustar  al principio, en tanto que puede dejar en evidencia la distancia entre la vida real que estamos llevando y la vida que en realidad nos gustaría llevar.  Sin embargo, a pesar del vértigo de la pregunta,  creo que es la única forma de acercarnos a una felicidad genuina, ya que nos empuja a agarrar la responsabilidad de nuestra vida.

Aunque a veces no queramos verlo,  en el fondo sabemos que solo hay una persona realmente responsable de nuestra felicidad. Nosotros mismos.

En esta línea y simplificando mucho, el trabajo terapéutico  consiste en acompañar a la persona a que pueda ir clarificando sus prioridades y necesidades. Como hace tiempo leí en un slogan de una camiseta, “Lo importante es saber qué es lo importante”.

De una forma lógica este lugar nos acerca a ver también lo que no es importante, esto nos lleva directamente a explorar otro tema importante: la renuncia y  la pérdida.

No quiero engañar a nadie haciendo creer que en un proceso terapéutico todo es fácil; al principio puede aparecer una carga de malestar  en tanto  que supone cambiar cosas y enfrentarnos a antiguos patrones muy arraigados. Supone hacer una revisión de la vida para ver aquello que me sobra en mi vida y aquello que es prescindible.

Atrevernos a soltar cosas puede ser como un salto al vacío que nos saca directamente de la zona de confort en la que estábamos. Da miedo y al mismo tiempo aporta una sensación de liberación.

La revisión puede ser más o menos profunda,  pero en cualquier caso se trata de que la persona  se acerque a ella misma  para saber quién es de verdad. Una vez que la persona asume e integra esta cercanía consigo misma, puede atreverse a soltar aquello que no le está viniendo bien: una pareja, un trabajo, una amistad, una forma de relacionarse con el mundo,  un estatus social, un habito muy arraigado….

Se trata metafóricamente de ir separando la paja del trigo; la persona va simplificando su vida de forma que cada vez se ajuste más a aquello que realmente necesita. En un sentido profundo la persona va asumiendo una individualización con respecto a la mirada de los demás. Esto significa que la persona prioriza el sentido genuino que le aportan estas elecciones de vida frente a la opinión del mundo.

Cuando la persona va desprendiéndose de aquello que no era tan importante su vida se aligera y comienza a tener más espacio interno para disfrutar la vida.

Cuando vivimos bajo el estrés y la ansiedad es como si estuviéramos en una casa con un gran desorden y llena de cosas que no se utilizan, en medio de este caos nos movemos lentos y podemos pasarnos mucho tiempo para encontrar algo que habíamos perdido. Una vez que la persona limpia su propia casa se encuentra más a gusto dentro de ella y tarda menos en encontrar las cosas.

Lo mismo sucede cuando la persona limpia su espacio emocional. La persona es más capaz de saber lo que quiere y tomar decisiones acorde a sus prioridades internas.  Quizás se hagan menos cosas de las que se hacían antes, pero las que se hacen, están mucho más dirigidas a la “diana” de nuestro corazón.

Paradójicamente cuando las cosas se hacen desde este lugar la vida deja de agotarnos y estresarnos, y en cambio, empieza a nutrirnos con energía y entusiasmo.   Este proceso produce una transformación en la forma de mirar el mundo, de forma que las cosas y las personas se acercan más  a un fin en sí mismo que a un medio para alcanzar un fin.

 

Ignacio Parra Viudes

Psicólogo y Terapeuta Gestalt

Nº Colegiado M-23109

www.psicologomajadahonda.net

2 comentarios de “Ansiedad y estrés: un tema de prioridades

  1. Avatar
    Magola dice:

    Como abandonar a la madre que se encuentra en edad avanzada y que necesita del apoyo de una persona más joven?

    • Ignacio Parra
      Ignacio Parra dice:

      Hola, siendo muy sincero contigo la cuestión parece muy delicada y responderte con la poca información que me das me resulta atrevido por mi parte…si quieres podemos concertar una cita sin compromiso para que me cuentes más en profundidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× Whatsapp