Perfeccionismo, obsesión y vacío

Se habla mucho en nuestra cultura de la palabra perfeccionismo. A menudo se pueden atribuir cualidades positivas a este término desde la búsqueda de la excelencia en lo que se hace. Sería una forma más liviana y cotidiana de hablar del término. Sin embargo, cuando hablamos de una personalidad perfeccionista la idea cambia considerablemente. En mi consulta de psicólogo en Majadahonda puedo observar esta tendencia como algo frecuente entre las personas que trato. En mi opinión en gran parte esta fomentada por los estilos de vida de la sociedad actual y todos tenemos en mayor o menor grado una dosis de perfeccionismo.

El perfeccionismo se caracteriza por una sensación de fondo de insatisfacción. La vida tal y como es tiende a resultar insuficiente. Todos buscamos sentir satisfacción, serenidad y paz, sin embargo, estas personas tienen una gran dificultad para nutrirse de la vida a un nivel profundo y duradero. Estas personas crean una imagen ideal en sus mentes y luego tratan de perseguir estos ideales en la realidad.

La tragedia del perfeccionista es que la vida nunca esta a la altura de la imagen que se habían creando en su mente.

El anhelo del perfeccionista por llenarse de la vida es tan intenso que al principio pueden sentirse esperanzados con aquello que aparece nuevo en sus vidas: una nueva relación, una pareja, una amistad, un coche nuevo…. Durante un tiempo pone toda su buena voluntad para hacer que aquello que ha encontrado le satisfaga. Por ello se esmera por hacer que aquello de fuera encaje fielmente con su ideal interno. En cierto modo se deposita la felicidad en el objeto externo tratando de que este resuelva el vacío interior y traiga la ansiada felicidad.

Desgraciadamente al cabo de un tiempo la realidad no se mantiene estática y progresivamente empiezan a aparecer fisuras en la realidad. Lentamente lo que en un principio prometía una dosis de satisfacción se va desmoronando dejando a la persona con un sentimiento de tristeza y decepción. Así, la persona puede obsesionarse mucho tiempo esperando a que algo de fuera consiga traerle lo que él espera. Un ejemplo metafórico de esto sería el surfero que esta buscando la gran ola. Aunque surfea muchas olas siempre son eclipsadas por el pensamiento de que hay una ola mejor detrás. En su interior piensa, “La ola de mi vida todavía no ha llegado, cuando llegue por fin seré feliz”

Cuando este círculo se repite en el tiempo genera una gran sensación de vacío e impotencia. La persona puede albergar la sensación de que el mundo no tiene sentido y de que da igual lo que haga que siempre acabará con la misma sensación de fracaso.

Ante este patrón nos podríamos preguntar ¿Como se explica esta forma de relacionarse con el mundo?

Si tuviéramos que ir a los orígenes del perfeccionismo nos encontraríamos con que en su infancia fueron niños tratados en algún sentido de forma mercantil. Se les reforzó en el hecho de que su valor interno dependía de la imagen que dieran al exterior, de lo bien que lo hicieran, de lo guapos que fueran…

Como resultado estos niños guardan en su interior un sentimiento de inadecuación y de no estar bien por dentro. En un intento de resolver este conflicto interior tratan de encontrar algo “adecuado” fuera que compense o “arregle” su sensación de no ser dignos de amor por lo que son.

El perfeccionista ansía en su interior conectar con el mundo, pero lo quiere hacer a través de una estrategia mental de buscar seguridad y protección. La idealización que se ha creado en su mente le sirve como una garantía interna de que no va a fallar y de que no va a ser herido por los demás. En este sentido podríamos hablar de una estrategia defensiva que la persona crea para que no le hagan daño.

La actitud de fondo se basa en que si se esfuerza lo suficiente al final conseguirá lo que quiere. ¡¡Y se esfuerza mucho en la búsqueda!!. Es un buscador que parece insaciable yendo de una cosa a otra, lo que al final se puede convertir en una auténtica obsesión.

A un nivel latente el perfeccionista esta conectado con un cierto narcisismo en el sentido de que pretende hacer al mundo a su imagen y semejanza. El mensaje de fondo de esta personalidad podría ser “necesito conseguir lo que yo quiero y como yo lo quiero para estar bien”. Sin embargo a un nivel más profundo la persona no puede comprometerse con las cosas ni con las personas. Si bien hay personas que hacen muchas cosas pero no se terminan de quedar con nada hay otra forma de expresión del perfeccionismo que consiste en el demorar la realización de las tareas o encuentros personales. En este caso la persona se puede estar preparar muchísimo para hacer las cosas pero casi nunca pasar a la acción. Sería como un quedarse siempre en la fase de preparación por no tener que enfrentar el fracaso.

La psicoterapia en estos casos va enfocada a que la persona tome conciencia de sus actitudes egocéntricas y de como de forma encubierta pretende tener sometida a la vida bajo su control. En el corazón del perfeccionismo podríamos decir que hay un gran miedo a tocar la vida de verdad.

Es como si el perfeccionista quisiera relacionarse con el mundo metido dentro de una armadura. Por supuesto que la armadura le protege de muchos daños externos pero a un precio muy alto; El no poder llegar a sentir la vida de forma plena.

Así, paradójicamente, parte de la terapia tiene que ver con que la persona aprenda a descubrir su propia vulnerabilidad. Es decir, tiene que aprender a ir quitándose la armadura que le protegía.

En realidad el perfeccionista no solo exige al mundo que sea a su imagen y semejanza sino que también se exige a si mismo encajar en una determinada imagen. De esta forma él también esta encorsetado bajo la dictadura de sus ideales. Quitarse la armadura tiene que ver con mostrarse al mundo con honestidad, con sus virtudes y con sus limitaciones, y no solo desde unos rasgos estereotipados.

Cuando la persona empieza a adquirir el valor de mostrarse a los demás con su vulnerabilidad suele suceder algo mágico para la persona. En vez de ser rechazado como esperaba, los demás al verlo vulnerable le muestran una calidez que nunca antes había recibido por su orgullo encubierto.

Este es un punto de inflexión para el perfeccionista en tanto que empieza a aprender que aquello que estaba tratando de mantener oculto (su verdadero ser) en realidad no es tan feo como pensaba, de hecho, ¡¡a algunas personas les parece hermoso !!. Gracias a estas experiencias empieza a sentir que puede nutrirse de la vida de otras formas que realmente le llenan.

El trabajo con el perfeccionista en el fondo es permitirle reconciliarse con su humanidad. Es pues un trabajo de ir bajando a tierra todas sus grandes expectativas sobre la vida y el mismo. Se trata de ir acercándole a lo sencillo, a lo pequeño, a lo cotidiano. Es un tránsito continuo hacia un sentimiento de humildad. Al hacerse pequeño se hace libre. Supone ir renunciando a todas las falsas imágenes de si mismo y de los demás para mostrarse y mirar al mundo de una forma más auténtica. Al no necesitar mostrar una imagen puede encontrar su propia espontaneidad.

El camino de la recuperación para el perfeccionista viene a través de una alianza con su esencia más interna. Es poder conectarse con al amor hacia si mismo de una forma incondicional, no por lo que tiene o hace sino por lo que ES.

Ignacio Parra

Psicólogo y Terapeuta Gestalt

Nº Colegiado M-23109

www.psicologomajadahonda.net

7 comentarios de “Perfeccionismo, obsesión y vacío

  1. Avatar
    ana dice:

    Gracias por el texto. Ciertamente he visto relación entre narcisismo y perfeccionismo. La humildad es cura para muchos males. El quererse correctamente a uno mismo y abrir el corazón a lo positivo de la vida. Gracias, Ignacio.

  2. Avatar
    mauro tognetti dice:

    Magnifica la explicación que has dado. Te doy la enhorabuena porqué has dado en el clavo. Estamos acostumbrados en vivir en la mente, cuando la naturaleza nos ha creado para amar desde el corazón. Pero no sabemos hacerlo.
    Tu texto me ha ayudado a entenderme mejor. Gracias gracias gracias!

    • Ignacio Parra
      Ignacio Parra dice:

      Muchas gracias por tu comentario Maybelline. Es verdad a veces puede ser difícil reconocer la verdad sobre uno mismo. Se necesita mucho valor para sostener el daño que nos hemos ocasionado o que hemos ocasionado a otros. Confío que tengas un bonito viaje para ir amándote a ti misma.

      Ignacio Parra
      Psicólogo Majadahonda
      https://www.psicologomajadahonda.net

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