ACTITUDES QUE FAVORECEN EL ÉXITO TERAPÉUTICO

En mi experiencia como psicólogo me doy cuenta de que una psicoterapia no siempre es efectiva con todas las personas; a lo largo de mi trabajo me he dado cuenta de que hay una serie de actitudes en las personas que favorecen que la terapia sea satisfactoria y efectiva. Expongo a continuación algunas de estas actitudes acompañadas de una pregunta que puede ayudar a valorar si se está en una buena posición para empezar una psicoterapia:

APERTURA Y RECEPTIVIDAD: es frecuente llegar a consulta con unas creencias fijas sobre como somos nosotros, la gente que nos rodea y el mundo en general. La terapia nos invita a quitarnos simbólicamente estas “gafas personalizadas” con las que hemos estado mirando el mundo y abrirnos hacia nuevas formas de pensar, sentir y de actuar.

¿Estás dispuest@ a construir una nueva perspectiva sobre ti mismo, los demás y la vida ?

INVESTIGACIÓN INTERNA: para mi hacer una terapia está íntimamente ligado a una investigación personal, es decir, al deseo de conocerse y ver lo que sucede realmente dentro de nosotros. Este camino hacia la autenticidad  es una decisión que solo puede tomar la persona.

¿Estas dispuést@ a ser honesto contigo mismo para descubrir quién eres?

EL HABER “TOCADO FONDO”: Normalmente cuando alguien llega a consulta ya ha intentado resolver pos sus propios medios la situación. A todo el conjunto de estrategias que la persona ha estado utilizando y que no le han dado resultado es a lo que llamamos ZONA DE CONFORT. Cuando la persona está cansada de repetir “más de lo mismo” paradójicamente puede ser un buen síntoma, en tanto que facilita una mayor disponibilidad para salir de la
zona de confort y explorar nuevas estrategias.

¿Estás lo suficientemente agotado de tus “viejas estrategias” para salir de tu zona de confort?

TOLERANCIA Y ACEPTACIÓN DEL MALESTAR: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es
opcional”.

Hay una carga de dolor que es inevitable para cada ser humano, en función de las circunstancias de la vida. La base del sufrimiento se basa en las formas en las que tratamos de resistirnos al dolor. Surgen dos formas principales de evitación : la primera tiene que ver cuando queremos resistirnos a vivir el dolor natural que nos ha mandado la vida, es decir de alguna forma no queremos aceptar la realidad de la pérdida, ya sea esta una enfermedad, una muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo… La segunda tiene que ver con el intento de protegernos de un dolor futuro. Desde esta anticipación surgen múltiples estrategias de control sobre la vida que pretenden que el dolor no nos alcance. Cuando estas estrategias se vuelven rígidas surge la ansiedad y la pérdida de espontaneidad. En este sentido la terapia invita a la persona a cambiar la forma en la que nos relacionamos con el malestar, de
forma que pase de ser un elemento a evitar a convertirse en la puerta de entrada hacia el autodescubrimiento y la transformación.

¿Hasta dispuesto a explorar el malestar como plataforma de aprendizaje?

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD: es frecuente que muchas veces se identifique al psicólogo como a un médico tradicional. Desde esta perspectiva el “paciente-enfermo” demanda al profesional experto que le resuelva su problema. En este marco existe un enfermo dependiente y necesitado y un profesional experto al que se le exigen todas las claves para ser “curado”. Desde este enfoque el psicólogo es el único responsable del éxito terapéutico. En mi opinión esta forma de trabajo genera una dependencia hacia el terapeuta y no permite el verdadero crecimiento. Desde mi perspectiva de trabajo el psicólogo es un agente facilitador para que la persona encuentre dentro de si las claves para su propio desarrollo. El éxito terapéutico viene marcado por la disponibilidad de la persona a ser co-participante de su propia evolución. Esto implica muchas veces el asumir nuevos retos y desafíos. Solo así se produce la verdadera autonomía y crecimiento de la persona.

¿Estás dispuest@ a coger tu parte de responsabilidad en la terapia?

LA TERAPIA COMO UN PROCESO: cuando las personas llegan a consulta vienen con una larga historia de experiencias que conforman su programa de funcionamiento en la vida. Este programa, (al que llamamos carácter), esta fuertemente arraigado y llevamos muchos años ejecutándolo. El carácter se enraíza en la infancia, por lo que normalmente ni siquiera somos conscientes de cómo nos influye, por eso parte de la terapia implica una progresiva toma de conciencia sobre nuestro modo de funcionamiento. Si bien en consulta se pueden producir algunos cambios de forma muy rápida, no existe una “barita mágica” que nos cambien de golpe el carácter, sino que conlleva un proceso de flexibilización.

¿Estas dispuest@ a ser lo suficientemente paciente como para dejar que el proceso se lleve a
cabo?

Ignacio Parra Viudes.

Psicólogo y Terapeuta Gestalt. Nº Colegiado 23109
www.psicologomajadahonda.net

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